Hoy en día, en donde el mercado es cada
vez más competitivo y obtener un lugar privilegiado es
una ardua tarea, se debe apostar a diferentes acciones y atributos
que lleven a las organizaciones a la creación de valores
agregados y diferenciadores únicos que los posicione
con sus públicos objetivo.
Cada vez, la imagen y la reputación
corporativa adquieren un mayor valor en el mundo empresarial,
por ser quienes apoyan a las organizaciones a encontrar un sitio
único dentro de su entorno. Para contar con este espacio
ideal, la imagen debe estar siempre acompañada de la
reputación, pues sin ella, la imagen vale poco, pero
que al combinarse, se genera una opinión sobre las empresas
más sólidas y a pesar de contratiempos y/o malos
momentos, ésta puede mantenerse fuerte y soportar "golpes
bajos".
Para alcanzar este posicionamiento, la comunicación
juega un papel importante, pues a través de ésta
se difunde la imagen y reputación corporativa; por medio
de esta imagen y reputación, se crean percepciones que
conllevan a actitudes positivas o negativas, y que ayudan a
las empresas a alcanzar un lugar privilegiado, o por el contrario,
afectan todos los esfuerzos realizados.
Imagen y reputación corporativa, complementándose
para apoyar a los objetivos de negocio de una compañía
Pero, ¿qué son la imagen y la
reputación corporativa? ¿Cuáles son sus
diferencias? Por un lado, la imagen es la representación
y apariencia de cosas, organismos o personas que puede o no
puede estar basada en la realidad y que llevan a cierto comportamiento
y preferencias, por lo tanto, al posicionamiento; sin embargo,
para que esta imagen no sea efímera, es necesario contar
con particularidades innegables y coherentes detrás.
La imagen produce un juicio de valor que empuja
a diferentes actitudes de aceptación o rechazo de lo
percibido, por ello es importante mantenerla vigilada y en continuo
cuidado.
Por otro lado, la reputación corporativa
va más allá; es el recurso más valioso
generado a través de percepciones que llevan al reconocimiento
del carácter y rasgos, refleja comportamiento y acciones
institucionales y personales, por lo que debe ser protegida
a través de un plan estratégico. La reputación
genera poder, credibilidad, además de un mayor número
de herramientas de convencimiento para influir en la opinión
pública.
La reputación corporativa va de la mano
con el desempeño, el cumplimiento, en una palabra, la
reputación corporativa está intrínsecamente
ligada con el comportamiento y es consecuencia de éste.
Generar una buena reputación es un proceso de largo plazo
y que debe estar basado en información veraz y real de
la compañía y en la acumulación de factores
diversos, como la relación con el personal, responsabilidad
social, servicio y satisfacción del cliente, relación
con todas y cada uno de sus públicos objetivo, así
como concordancia entre filosofía, misión y visión
con las acciones realizadas. Adicionalmente, es necesario contar
con creatividad, dinamismo y visión para cambiar paradigmas
y actitudes al entorno en general.
Las diferencias entre una y otra son sutiles
y básicamente, pueden traducirse en la evolución
de la imagen hacia la reputación corporativa. Sin embargo,
es importante resaltar los contrastes entre una y otra y que
son los que las ponderan:
IMAGEN CORPORATIVA |
REPUTACIÓN
CORPORATIVA |
• Carácter coyuntural
• Proyecta la personalidad corporativa •
Genera expectativas • Resultado de la excelencia
parcial • Difícil de objetivar
|
• Carácter estructural
• Proyecta la identidad corporativa •
Genera valor • Reconocimiento del comportamiento
• Permite una evaluación rigurosa |
Cabe destacar que ambas son importantes para
obtener cierto lugar, sin embargo, la reputación corporativa
es más duradera y por ende, es la que conlleva con mayor
solidez al posicionamiento de las organizaciones.
El valor de la reputación
¿Cuál es la influencia de la
reputación en el sector empresarial? ¿Por qué
su importancia? Actualmente, la reputación dentro de
las organizaciones se ha venido consolidando como el principal
activo intangible de las empresas y es un atributo decisivo
en la valoración económica de las empresas.
Los valores, el planteamiento ético,
las actitudes y responsabilidad social, y el proceder que una
compañía refleja y muestra al exterior a través
de cualquier medio, influye en el comportamiento y preferencia
de las personas, organizaciones y grupos que con ella se relacionan.
Si lo que se percibe de ésta y crea un conjunto de ideas
positivas, se genera una acción de acercamiento e intención
de relacionarse con ésta. En caso contrario si las ideas
son negativas, la acción será de rechazo.
Sin embargo, actualmente existen riesgos potenciales
que pueden afectarla. Por ello, es necesario demostrar, a través
de la transparencia y el buen funcionamiento de las empresas,
cierta responsabilidad, compromiso y honestidad para ser merecedor
de una buena reputación.
Un número cada vez mayor de empresas,
refleja que en la actualidad la reputación es parte del
proceso de trabajo del día a día. Los valores
corporativos son establecidos por elementos intangibles como
la imagen o la filosofía de la empresa. A medida que
las organizaciones valoran la importancia de la reputación,
se hace evidente que obtener posicionamiento ante sus públicos
clave, se logra a través de un prestigio.
Por esto, la reputación es invaluable,
pues ella acerca o aleja a las empresas de sus audiencias objetivo,
por lo que para favorecerse de la fidelidad de estas audiencias,
debe prestársele especial atención y cultivarla
constantemente.
Es así, que muchas son las ventajas
competitivas que una compañía puede obtener a
través de una buena reputación.
MG. ROBERTO CARLOS RAMÍREZ MARILUZ